Opinión. arte & cotidianidad. 

el pan de todos los días.

Muchos hemos ido en automóvil, bus o incluso avión y hemos descubierto, al voltear la mirada, un paisaje que nos cautiva, que nos deja embelesados, con la boca abierta. De esos hay muchos en Finlandia, y más en esta época del año, otoño. Los paisajes con colores espectaculares, atardeceres, amaneceres tornasoles, etcétera son parte de la cotidianidad de las poco más de 5 millones de personas que habitan este país.

Aquí, repito, los paisajes “hermosos” son cosa de todos los días. Son cotidianos y con el tiempo llegas a acostumbrarte. Caminar por la acera en dirección al supermercado, o bien a recoger la ropa de la lavandería, a visitar a los vecinos, etcétera, y a tu lado, de fondo, un paisaje que te hace parecer como en una película, como si tu caminar tuviese un propósito mayor y más espectacular; pero no, tan sólo vas al supermercado a comprar un tubo de pasta para dientes.

¿Cuánto de nuestro entorno físico, nos determina? ¿Qué yo pueda caminar entre estos paisajes y estos caminos de ensueño o de película me determinan a comportarme de cierta manera? ¿O se trata únicamente de una persona, la misma persona en un ambiente diferente, mirando lo mismo, de la misma manera?

La cotidianidad es en sí misma un ritual de nuestra existencia, una serie de pasos que tienen como propósito permitirnos sentir que esta vida tiene un sentido determinado, es decir, que lo tiene, que nosotros se lo asignamos, nos demos cuenta de ello o no. El ritual del día a día nos encumbra y a cada una de nuestras actividades, nos convertimos en una especie de deidad, un ídolo al que sea adora -en el mejor de los casos-, o se desprecia, pero siempre nos idolatra.

No importa el telón de fondo, sea una miserable ciudad o un valle encantador con paisajes que parecen inagotables; cada uno de nosotros encontrará en el rito de todos los días, la posibilidad de ponernos como eje de nuestra existencia. Si este rito es o no un condena, es harina de otra discusión, pero vivir es poder idolatrarse cada día y, si bien va -a los más adaptados-, tener más seguidores que los demás, a costa de lo que sea.

unto, eero y carl, son tres pintores que miraron los paisajes más bellos de Finlandia y, sin embargo, consideraron que se veía mejor así, a su manera.  ¿Cuál de ellos tendría más likes en la actualidad? Supongo -por ahora- que el artista ha sido siempre el mayor de los exhibicionistas, lo que sería ahora un influencer, el camino es lo de menos. Hoy, a muchos, lo que importa es tener más seguidores del ritual de lo cotidiano, el que da sentido a nuestra existencia.

 

Estoy escuchando VöK mientras escribo esto y veo algunos paisajes de estos pintores. Denle cientos de likes a mi columna o mi vida agotará su sentido.