arte clandestino

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#Clandestino, una propuesta que rema en contra de la falsedad en el arte.

 

Una mujer camina desde su oficina en la avenida central de una gran ciudad, lleva un vestido puesto y parece ser una mujer “decente”. Lleva bajo el brazo su bolso de mano y una maleta deportiva, como si fuese al gimnasio. Camina un par de calles más y, de pronto, voltea la mirada tras de ella, nadie la sigue con especial atención, desvía su camino y se adentra en una de las tantas calles oscuras que circundan la gran ciudad de las apariencias y, por ende, la censura. Entra en un edificio corriente, “no decente”, y tras de sí la vida parece la misma. Se escuchan voces diversas en los pasillos del edificio, nadie la mira con especial atención, eso la hace sentir bien. Llega al traspatio, la azotea, o el sótano, y allí, tras unas cajas de cartón repletas de mercancía variada, sucede la magia.

Hace más de 50 años en varios de los suburbios tanto de la Ciudad de México, como de New York, sucedían -CLANDESTINAMENTE- peleas de box de mujeres. Censuradas por la sociedad, las mujeres de todos los estratos sociales se adentraban en edificios, sótanos, azoteas, traspatios desconocidos, y peleaban libremente, porque querían hacerlo.

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Imagina un azotea, un sótano, un traspatio, un edifico abandonado... AHORA, ¡LLÉNALO CON DANZA!

Clandestino es un espacio para la danza no censurada, para el arte no oficial, para el arte libre de la censura del mercado, de los críticos, de las instituciones, de las miradas conocedoras, de las paredes de un museo y del populismo de las calles, es un ring, y un artista contra otro, al margen de la ley, el espectador elige quién es el ganador.

En Clandestino la visión sobre las disciplinas artísticas es una propuesta en la que se busca (a veces de forma fallida) generar un vínculo íntimo entre el público y el artista. Clandestino es una alternativa ante el  escenario artístico actual donde lo que prevalece es la apariencia, las selfies, y la pasividad del espectador, además de la complicidad del artista en el reconocimiento de la obra a partir del valor monetario o del número de likes que tienen en sus redes sociales. Clandestino lucha contracorriente, se sumerge en espacios vacíos que dejaron de funcionar para su propósito y terminaron abandonados. El espacio que se revitaliza puede ser: una fábrica, una casa, la calle o una plaza pública.

El espectador no se circunscribe a un sector en específico, en esta edición de Clandestino, al ser una pelea de danza contemporánea, el colorario del público brinda la posibilidad de ampliarlo. Desde personas que no nunca han ido a un evento de danza hasta los más doctos y experimentados en la materia artística. Clandestino es una invitación a imaginar, a crear alternativas en el marco de la cotidianidad, a generar vínculos o también a confrontarlo. Clandestino está dispuesto a escuchar posibilidades que tal vez no llega a alcanzar.

 

(si se atreven a entrar en clandestino, consigan sus entradas aquí o en @mudamuseo)