carta a miranda

obra: miranda. texto: dolores. 

collage

Hola, me llamo Dolores y estoy buscando un objeto donde me pueda asentar y crecer. Me ha costado mucho trabajo encontrar un objeto que se adapte a mis necesidades, verán, requiero de un espacio que me permita sufrir, llorar. Al principio pensé que lo encontraría en las personas, porque hace unas décadas era común pasearme por la calle y escuchar discusiones, rompimientos amorosos, personas abandonadas y hasta vagabundos que lloraban mientras pedían limosna. Dicho fenómeno fue a la baja cuando las drogas incursionaron en la vida cotidiana de las personas porque descubrieron que al sentir dolor utilizaban la droga para contrarrestar la desagradable sensación. Por fortuna, no todos tenían la posibilidad de comprar una droga o incluso pagar la consulta de un psiquiatra para que les diera el medicamento que los adormeciera, el elemento de la falta de dinero hacía que las personas, de alguna manera, siguieran sintiendo y pensando en sus sentimientos dolorosos. Le debo mi profundo agradecimiento a las telenovelas de aquella época donde prevalecían los triángulos amorosos, las rupturas y las infidelidades que generaban en las personas un tremendo dolor y yo era-paradojicamente- demasiado feliz porque encontraba a través de las personas, alimento. En el arte todavía se representaban obras que plasmaban el dolor desde distintos ángulos y podía alojarme por un tiempo hasta que de unos años para acá, el arte ha vivido una transformación en relación a los contenidos donde el dolor ya no se ha vuelto un tema relevante.

 

Al no encontrar fácilmente un objeto donde pueda alojarme y alimentarme, me puse a investigar las razones (tal vez a muchos no les agrade mi investigación pero ténganme paciencia porque tan solo soy un sentimiento) y encontré que, no es que la noción del dolor haya desaparecido, sino que hay mecanismos ideológicos muy complejos (que ni yo entiendo) que manipulan los sentimientos de la población para que no experimenten el dolor. Y encontré el tan temible objeto que paraliza los sentimientos del ser humano…¡Aún no puedo creer tan insignificante y tan peligroso como puede ser un celular! Es increíble la manera en la que las personas ahora toman por verdad cualquier estupidez que lee en las redes sociales. Y el nuevo dios-San Google- brinda todos los alivios ante un malestar. Y si no sabes realizar algo, construir cualquier cosa, Youtube está a la palma de tu mano para que te vuelvas en el mejor escritor, poeta, pintor, carpintero y hasta un experto en coaching. A la mierda el dolor!

 

Hace unos días, El Editor me encontró en la calle desvalida, con hambre y sin esperanzas. Cuando lo vi por primera vez, tuve miedo porque pensé que me iba a morder, pero después descubrí que sus intenciones eran otras y me contó sobre su revista y yo le conté mi historia y me invitó a escribir sobre el collage de Miranda en función del dolor. A decir verdad, ya estoy con más fuerzas, cada día recupero mi vitalidad y por ahora puede decir que el dolor, las lágrimas y el sufrimiento de los collages de Miranda me han devuelto la ilusión de que en muy remotas obras aun le toman importancia al dolor como una de las múltiples expresiones que posee el ser humano. Me gusta que haya lágrimas rosas y mariposas volando alrededor de una mujer que sufre por la eternidad ¿por qué sufren, porqué se tapan sus lágrimas? Yo solo soy un sentimiento, el espectador tendrá que confrontar su propio dolor para entender porque las mujeres de Miranda lloran…

un proyecto de:
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arte&cotidianidad año2 #3. mayo-junio. dolor.