puro pinche paisaje michoacano

(obra y texto de: Marco López Valenzuela) 

dibujo político

Vivo en un país en el que duele salir a la calle.

Vivo en una ciudad en la que, en 2008, desconocidos lanzaron granadas de fragmentación contra la multitud que se encontraba reunida en Plaza de Armas para celebrar la Independencia de México. Nadie supo quién fue. Y si alguien supo, se calló. Pero eso no importa, porque de todas formas, capturaron a los culpables. Aparecieron frente a los medios de comunicación con la cara desecha e hinchada, cortesía de la Policía Federal. Años después se dijo que eran tres pobres diablos que tuvieron la mala fortuna de caer en manos de los federales.

Vivo en un estado de miedo constante.

Vivo en un país en el que los militares en la calle son la regla y no la excepción. En el que el Estado no es merecedor de ningún respeto. En el que la policía es siempre una mala noticia. En el que la seguridad te la brinda cualquier botella quebrada sobre tu barda, pero nunca el estado.

Vivo en un país con más de cien mil muertos por sexenio.

Vivo en un país en el que el dolor se lleva sobre los hombros desde el día en que naces hasta el día en que quedas tirado en la calle.

Vivo en un país en el que los criminales son héroes y las autoridades son criminales.

Vivo en un estado en el que el miedo es moneda de cambio.

Vivo en un país en el que la desigualdad es obscena, pero adelante, tú puedes, sal adelante, el cambio está en ti.

Vivo en un país en el que la justicia no es más que una mentira que se le cuenta a los niños antes de dormir.

Vivo en este país antropófago, estado en el que los aguacates se riegan con sangre y en el que la Tierra Caliente es una tierra sin ley.

Vivo en un país en el que si te matan, es porque andas en la chinga, y ya muerto a nadie le importas.

Vivo en este país en el que ser un tipo decente es más peligroso que ser un hijo de puta.

 

¿De cuántas banquetas han tenido que levantar a los muertos?

 

Vivo en este país, en el que los muertos ya no impresionan a nadie.

Vivo en este país agrícola, en el que se siembran cadáveres y no semillas.

 

¿Quién le da voz a los muertos?

 

Vivo en este país     en guerra   en el que decir la verdad              te cuesta la vida.

Vivo en un país en el que la esperanza muere al último, pero muere de todas formas.

Vivo en este país que es una trampa mortal, que te cobra caro el haber nacido, pero sobre todo el haber nacido pobre, jodido, sin nada, o casi nada.

Vivo en este país en el que vive el hombre más rico del mundo. Con todos sus guardaespaldas.

 

¿quién nos salva de quienes nos quieren salvar?

 

Vivo en un país en el que todo es una pregunta constante, la vida no vale nada, la vida es un riesgo.

Vivo en un país en el que, en el que, en el que.

Vivo en el país en el que nunca pasa nada.

Así que, como dijo Teresa Margolles hace ya diez largos años, ¿de qué otra cosa podríamos hablar?

un proyecto de:

arte&cotidianidad año2 #3. mayo-junio. dolor.