el dolor sin dolor

(obra: Dylan Vera. texto: N) 

arte digital

Estoy siendo atravesado por cientos de lanzas.  Cada uno de ellos me han dicho lo mismo: me he quedado sin creatividad, sin tiempo libre.

 

No hay placer, no hay alegría. Desde que despierto, me tengo que mover aunque no sepa a dónde, y con ellos, cargo las preocupaciones. Cuando intento olvidar, apago el cerebro. Pero nunca puedo estar quieto, los demás piensan que soy una persona productiva porque todo el tiempo estoy subiendo historias a instagram, viendo memes, estudiando o hueveando, escuchando música o leyendo, ejercitándome como loco en gimnasios y en ocasiones comiendo sin necesidad para llenar mis vacíos existenciales.

No hay descanso para disfrutar de mi tiempo, y las vacaciones se vuelven lo más anhelado y el trabajo lo más detestable. Todo el tiempo me siento ocupado, y el presente se vuelve algo intolerable.

 

No hay posibilidad de disfrutar el atardecer, todo está tan repleto de palabras, imágenes y videos que están vacíos. Por fortuna, tengo la respuesta para todo y cada uno de mis dolores tiene su calmante. El riesgo es que tengo la necesidad de estar lleno,  repleto de cosas que me han hecho olvidarme de la quietud y la serenidad; de la templanza me he alejado y no puedo comunicarme conmigo ni con los demás porque seguramente estaré soñando con la vida más deseada. Sin embargo, las lanzas que invaden en mi cuerpo, en esta masa que se le dice cuerpo, me tienen a su merced.  

 

Las heridas son permanentes, me dicen cosas y se van hasta mi cabeza, son las relaciones humanas, el tedio,  son las emociones que sangran y que se salen de mi cuerpo ¿Quién me hace daño?

 

Sería inverosímil pensar que soy cada una de estas lanzas que atraviesan mi ser,.Estoy atravesado por lo que los demás esperan de mí y de lo que quiero representar. Soy ese joven acostado, ese joven que no se puede entretener, mi cabeza atravesada por la lanza de Dylan y sus pensamientos; estoy sangrando por dentro, mis ojos están repletos de blanco porque no puedo quitarme los ojos. Después de un largo tiempo ya no siento porque las lanzas van y vienen, no importando si estoy dormido porque en los sueños también me atraviesan.

 

¿Pedir ayuda? Nadie se acerca a mí porque les da miedo espinarse con mis lanzas ¿Los demás se habrán percatado de su propio dolor?


 

Opinión del Editor.

 

Me es difícil imaginar a una persona que al sangrar, no sienta dolor . “El dolor sin dolor” es un titulo ilógico, carente de creatividad. Un mal título a fin de cuentas. Pero si traemos a nuestra cabeza una imagen de una persona siendo atravesada por unas lanzas pensaría que ha alcanzado un estado de inminencia propia de la filosofía zen o ha creado un caparazón que lo protege de toda sensibilidad externa.

 

Una persona que evite el dolor tendría que mandarse a construir un búnker, una cueva o comprarse una isla en medio del océano Atlántico a prueba de huracanes. Para mí, que no tengo esos lujos,  me conformaría en construir una cueva hecha de cobijas y almohadas, traer conmigo un libro y unas galletitas en forma de animales y por supuesto, mi lechita.

Cada ser humano tendrá su forma de protegerse; algunos recurren a los discursos nihilistas, existencialistas o citas de autores decadentes; otros buscarán a un líder, mesías, coach que les diga que el dolor es improductivo, un desperdicio de tiempo y que habría que suplantar en cambio, emociones positivas.

 

Desafortunadamente, los artistas viven del dolor. El dolor no solo es un instante, es una experiencia que el artista moldea, edita, borra y recrea. Y al ser el dolor una experiencia, se pueden observar los matices, las modificaciones y los estados de conciencia que experimenta el ser. Dylan retrata en sus obras una metamorfosis del dolor, sin embargo, en esta transición no hay escarabajos, no hay odiseas, ni vengadores que salvan al adolescente atravesado por lanzas. Metamorfosis del dolor hubiera sido un buen título.

un proyecto de:

arte&cotidianidad año2 #3. mayo-junio. dolor.