ensayo. Uritrottoir

Hace poco escuchaba en un programa de noticias, en una de esas “secciones de relleno” donde hablan sobre datos curiosos, que en Francia habían puesto unos mingitorios  ecológicos en la vía pública llamados: Uritrottoir. Una de las conductoras daba su opinión al respecto: “ ¿y cuándo van a hacer uno para mujeres?”. La otra conductora, le hizo notar a su compañera la imposibilidad anatómica que conllevaba hacer de la pipí en uno de los mingitorios. Dejé de ver la televisión por un momento, y mis pensamientos comenzaron a rondar en mi cabeza hasta que mi perro interrumpió el insight que me habría proporcionado- tal vez había estado equivocado en decirles “secciones de relleno”- la lección de filosofía de la conductora. Mi perro miraba el sandwich que me había preparado y no me quedó de otra más que darle un poco y se lo llevó al patio. Después de acabárselo, y a sabiendas de que lo he regañado miles de veces, “Kenny” meo en mi maceta preferida. Estuve a punto de gritarle con zape incluido, pero en mi conciencia resonó la pregunta: “¿y cuándo van a hacer uno para mujeres?” seguido de otra pregunta: “¿y cuándo van a hacer uno para mascotas?”.

 

Me sentí indignado ya que, a pesar de los intentos de darle mayor inclusión a las mascotas en esta sociedad, aun quedaba mucho por hacer: “mingitorios ecológicos, transporte público, comida vegana, lo anterior, exclusivo para mascotas”. Kenny me pidió más comida, le puse en su plato unas croquetas; las olió, comió una y la escupió; le di queso Oaxaca y jamón de Pavo. Quise hablar con él para escuchar su opinión sobre lo que se me había ocurrido; parecía no poner atención a mis palabras, daba vueltas por la sala, movía su cola con singular alegría, hasta que se cansó, se acostó a mi lado y comenzó a lamerse los testículos “¡Eso se hace en privado, que asco!”. Ya no me pareció muy buena idea lo de los mingitorios ecológicos para mascotas.  

 

En el caso de que hubiera un mingitorio ecológico para mujeres, ¿sería inapropiado voltear a ver a una mujer por el simple hecho de que es novedoso? ¿sería interpretado como acoso? ¿mirada lasciva? ¡Dios! Tal parece que estamos en una situación compleja; metidos en un cuarto, todos apretados e incómodos, y al mismo tiempo, haciendo como si todo estuviera bien: “!Mucho cuidado! Cualquier persona que quiera salirse, nos encargaremos de señalarlo con el dedo hasta que se vaya al cuarto de los castigados para que recapacite sus errores y ofrezca una disculpa pública ante los demás, la condena es: el exilio”, la autoridad en coro promulga. En antaño, se sabía que alguien era bastardo por la marca que tenía impregnada en su piel, hoy en día, no se requiere esa práctica retrógrada y primitiva. Sí hay algo que habría que agradecer a la tecnología en el Siglo XXI, es que solo se necesita un video, una imagen, una declaración para saber quien será el que vagara por esa marca simbólica que alguna vez portó Caín.