Maga 1

arte:

Maga 1

 

Texto por, Maga 1:

 

Descripción de obra:

 

Realizo wheatpaste desde hace 2 años y es parte de mi día a día. Me gusta que mis dibujos sean públicos, que los vea la gente, que opinen sobre ellos ya sea de manera positiva o negativa, no importa; me interesa que mis dibujos tengan un tema o significado y que la gente al pasar además de ver los conflictos de nuestra sociedad al verlos, pueda despejarse, analizarlos, hacerlos sentir algo, sensibilizarlos o sólo dejarlos pasar como otro adorno de la ciudad.

 

Realizo wheatpaste porque es fácil pegarlo en cualquier lugar y que lo vea cualquier persona según el tamaño del paste.

 

Los temas que abordo además de lo estético, son: la mujer, sexualidad, masturbación, orientación sexual (homosexualidad), identidad de género (trans), feminicidio, feminismo, la muerte, trabajo sexual, entre otros.


Mi proceso de creación:

 

Mis dibujos siempre son prácticas para buscar siempre una obra y que me sienta satisfecha por lo que hago. Los temas no los elijo, me eligen. Yo no concibo lo que hago como arte porque constantemente busco mejorar y crear algo que pueda llamar realmente arte, sin embargo, puedo decir que lo que hago es una expresión gráfica y que éste nace por el impacto que la sociedad tiene en mí. Es decir, cuando algo me impacta tengo que expresarlo y la única manera que sé hacerlo es mediante el dibujo, es así, cuando me siento mal emocionalmente por lo que pasa a mi alrededor como los feminicidios, la homofobia, discriminación, mentes conservadoras acerca de la sexualidad, el papel de sumisa de la mujer, diferentes temas me afectan y esa aunque sea una mala inspiración es lo que me hizo empezar a pegarlos y hacerlos públicos.

Quiero creer que pegarlos y dejarlos al público pueda sensibilizarlos y verlos de forma normal.

@maga1.one

Opinión de Gustavo:

 

Mis padres me contaron hace algunos años-un tanto orgullosos de su “hijo pródigo”-que yo había empezado a caminar a los nueve meses. Personalmente, no me siento orgulloso. No creo que sea una virtud el haber empezado a andar a muy temprana edad. Lo que puedo medianamente reconocer es mi gusto por estar afuera de mi hogar. Por alguna razón me siento seguro. Experimentar los pies en el cemento, respirar una mezcla de olores, escuchar el claxon, los chiflidos y las mentadas de madre entre los vecinos es algo con lo que me familiarizo. Ya a los seis años conocía los senderos y las trampas,  las personas, los puestos ambulantes, jardines, árboles y colores que me encontraba caminando para llegar a un lugar que se le llamaba “La Bomba”. Ahí era el lugar de encuentro con mis amigos, y entre otras cosas, nos gustaba subir a una plataforma muy alta creyendo que era como subir el monte Everest. El juego consistía en llegar a la cima y después de haber llegado ahí, había que saltar a la superficie. El perdedor de juego era aquel niño que empezara a tener calambres en sus pies. Como era de esperarse, “el hijo pródigo” que había empezado a temprana edad a caminar, tenía una debilidad- su talón de Aquiles-por que era básicamente no tener la adecuada coordinación para caer con los dos pies al mismo tiempo y amortiguar la caída. Así que aquella vez, sucedió lo inevitable: me había torcido el pie. El dolor no cedía y mis lágrimas tampoco se detenían. Mis amigos se asustaron así que me cargaron y me llevaron a algún lugar. Me dejaron solo porque yo no paraba de llorar.  

 

Después de un rato, el dolor había disminuido. Pero ahora no sabía en qué lugar estaba. A pesar de mi conocimiento de las calles, este lugar me era totalmente desconocido. No había nadie y enfrente de mí había una pared muy alta, y en la superficie de la pared había unos extraños garabatos. Muchos de ellos, estaban superpuestos debajo de otros. Me fascinó esa pared. Al otro día regresé a aquel lugar y escribí con un plumón negro mi seudónimo:(no quería ser descubierto) Achalalá. Al poco tiempo, esos garabatos se volvieron parte de mi existencia y los empecé a ver por todas partes, entonces yo hacía lo mismo, comenzaba a escribir mi nombre en las paredes, postes, en mi estuche, al estilo del garabato. Después comencé a hacer cohetes y escribía: Achalalá. Los llevaba en la escuela y los pegaba en los baños, incluso una vez lo había pegado dentro del salón, pero entonces fue la primera vez que la maestra me llamó la atención pero me permitió pegarlo en la pared. Al poco tiempo, en la clase de pintura, estaba haciendo, como de costumbre, mis garabatos en el cuaderno de dibujo, pero la maestra, exaltada y sorprendida me dijo: “¿por qué haces grafiti? ¡eso es vandalismo!” Llamaron a mis padres, la directora de la escuela habló conmigo y mis padres me castigaron. Con el tiempo, había aprendido que el grafiti  era sinónimo de vandalismo/rebeldía/delincuencia. También aprendí de mis padres y de la escuela que las zonas donde había grafiti significaba que era peligroso caminar. En las colonias de clase media alta u alta casi no se veían grafitis o eran borrados de las paredes por ser anti-estético ¿Actualmente se sigue desarrollando la misma dinámica? ¿El graffiti, wheatpaste, los stickers y hasta los murales son considerados actos de vandalismo? o ¿será que han sido admitidos por el canon del arte? Ese tipo de arte se le ha nombrado: street art, arte urbano, arte callejero…sería entonces pertinente llamar al arte que está dentro de un museo o galería: arte de museo, arte de galería. Pareciera estúpido cuando lo llamo de esa manera y tal vez muchos estarían de acuerdo. Pero incluso en los últimos años, el “street art” se ha convertido en una oportunidad de oro para el turismo que está hecho específicamente hacia el extranjero en pro de su “enriquecimiento cultural” donde ya es posible-al igual que en Museo del Prado o del Louvre- que el turista tome una bella fotografía del mural o una selfie como si se tratara de un cuadro de millones de dólares.

 

De ahí la problemática del arte que está expuesto en las calles- y haciendo referencia a la obra que presenta Maga 1- posee la encantadora y extraña cualidad de lo impredecible ¿esto que quiere decir?

 

-Que no hay fecha de inicio y terminación de la exposición;

-no hay un curador designado. En todo caso, Maga elige el lugar.;

-no hay una indicación que diga: “No tocar”o “No pasar esta linea”;

-no hay un guía de museo. Es responsabilidad del espectador qué papel va a desempeñar, o no;

-generalmente no está cubierta por un techo ni regulado por la temperatura de un aire acondicionado;

-existe una alta posibilidad de que la obra sea transgredida, borrada, eliminada, grafiteada, rasgada y/o intervenida por otro artista.


 

La calle es un lugar que posibilita a la persona, como cuando se es un niño, entablar diálogos con el entorno . A menudo se piensa que una ciudad es segura por la vigilancia que se ejerce en esta, paradójicamente,  para que la ciudad sea segura es necesario que las personas habiten e interactuen con la calle y todo lo que en ella hay. Aquí se presenta otra problemática que quizá también le concierne al artista: ¿Cómo sacar de las casas a las personas para que se sientan lo suficientemente seguras para caminar y dialogar con aquellas prácticas artísticas y estéticas? El primer paso está hecho, ser mirado y los wheatpaste de Maga 1 no pasan desapercibidos.

un proyecto de:
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arte&cotidianidad año2 #2. marzo-abril. estupidez.