dolores que aceptas

obra: fabiola espiga. texto: ariadna 

ilustración

Es inevitable  que algunas nenas no logramos desapegarnos de cosas que sabemos nos hacen daño y  que se vuelve una necesidad, se vuelve parte de nuestra existencia ya que le da sentido a nuestra vida o eso nos gusta pensar. Ay papito, si vieras como  vos también te has vuelto un vicio, sos la peor pesadilla de una feminista, y seguramente también estoy un poco alterada-ya conocés mi parte salvaje y siempre terminamos peleando- y prefiero escribirte este mensaje para que no terminemos lastimados y después arrepentidos ¿pero sabés que me pasó después? me quedé en blanco porque en mi cabeza quería decirte tantas cosas pero al desear ponerlas en el mensaje fue como si todas esas emociones hubieran desparecido mágicamente. De repente, ya no estaba enojada contigo, en un abrir y cerrar los ojos, te habías vuelto ese hombre que conocí sin defectos. “Un boludo sin defectos, qué peligroso!” pensé al principio. Por fortuna, para vos y para mí -debería escribir para mí y para vos-, cambié de opinión al acordarme que yo siempre había sido así, una mujer que no aceptaba los defectos de los pibes, una mujer que haría lo que sea para mantener esa imagen idílica.

Ese vicio ya lo traía desde que era una nena muy pequeña, yo no conocí a mi papá, según mi madre, él nos abandonó y yo le creí, y pensé que era una separación que debía aceptar, ay! y no sólo eso! era un dolor que debía aceptar! ¿Sabés que hacen las nenas cuando no encontramos las respuestas en nuestras cabezas? Nos metemos a google, a las redes sociales, a pinterest porque tenemos esperanzas de que en algún lugar esté la respuesta que nos librará de todos los males. Encontré unas ilustraciones de una artista mexicana, Fabiola Espiga. Es muy curioso, parece como si yo hubiera sido inspiración para que ella realizara las ilustraciones!

¿Sabés cómo se llaman la serie de ilustraciones? Dolores que aceptas. En cada una de las ilustraciones podrás ver muy bien, qué es lo siento, que es lo que debía aceptar a pesar de que muy adentro de mí sabía que me incomodaba. Desde hace mucho tiempo debí decirte,  papito, para el bien de los dos, que las nenas a veces somos estúpidas, que tenemos miedo a estar solas, y que pensamos que debemos aceptar el dolor con tal de asegurar la compañía del pibe. Dime, papito ¿acaso vos te tenés que depilar las cejas, el vello púbico o las piernas? Me pregunto si disfrutarías que otro pibe te penetrara por el ano o que te dieran unas nalgadas y te dejara con un moretón que durara al menos una semana. Papito, sería un malentendido si pensaras que te digo las cosas para recriminarte o reprocharte, no es tu culpa. Pienso que estas ilustraciones que hizo Fabiola no van dirigidas hacia las mujeres, van para los boludos como vos, papito. Me cambio de vicio: a las drogas, al trabajo, al casino.

 

El dolor a vos ya no lo acepto. Ojalá los pibes de todo el mundo leyeran este mensaje.

 

Con dedicatoria, Ariadna y Fabiola.

un proyecto de:
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arte&cotidianidad año2 #3. mayo-junio. dolor.