Literatura. Juan Galván Paulin.

¿a qué jugamos?

Para Aída, siempre


…Setanta, quien después de un ritual iniciático, cuyo viaje al inframundo está narrado en forma de invitación y llegada a la casa del herrero del mítico reino de Emain Macha en el Ulster irlandés, será nombrado el Mastín de Culain -Cuchulain-, sale de casa de sus padres para dirigirse hacia su destino golpeando con su pala la pelota de plata y arrojando su dardo al aire, para atraparlos antes de que estos caigan al suelo… Conchobar, tío de Setanta y rey del Ulster, juega al ajedrez cuando le informan que su sobrino ha derribado, con sus siete años de edad, a todos los jóvenes que jugaban a la pelota en el palacio… Hunapú e Ixbalanqué, dos figuras heroicas del Popol Vuh, fueron invitados a jugar a la pelota en una contienda con los señores de la muerte que habitan en ese reino del inframundo maya quiché, conocido como Xibalbá… es conocido ese lugar común, expresado lúcida y eruditamente por Johann Huizinga en su obra Homo Ludens, que nada hay más serio que el juego; y de las reflexiones de Vladimir Jankélévitch en La aventura, el aburrimiento, lo serio, que el destino de quien padece la aventura es acceder a lo aventuroso, a la profunda transformación existencial que elevará su condición o cualidad ontológica: así el héroe caballeresco artúrico en pos de su alma, a la que rescatará en la gesta mística contra los aspectos oscuros

 

de la condición humana simbolizados en tanto pecados; así el sumerio babilonio Gilgamesh en su viaje para conseguir la planta de la inmortalidad, del que retornará después de pasar por aquellas pruebas que lo consagrarán de nueva cuenta como gobernante, rey ejemplar, después de haberse comportado como un déspota que había puesto en riesgo a su ciudad, a los habitantes de Uruk y, lo más significativo, al propio equilibrio de las divinas fuerzas del orden del cosmos, con su conducta desenfrenada… es esto, la relación del hombre con el cosmos -el universo, la realidad, la naturaleza; todo lo que

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

compete a lo propiamente humano-, lo que entra en relación (constituye) con el juego; en su origen simbólico, estrictamente mitológico y, por esto, de recóndita raíz metafísica en su acepción de vincular al hombre, los aspectos más profundos de su ser, con una realidad cualitativa, hiero y teofánica, todo juego es religioso, religiosidad en tanto corpus de gestualidad corporal y de acciones individuales y colectivas en consonancia y conjugación con el tiempo espacio de las dimensiones de lo real en tanto actualización de los ciclos con los que comprendemos la dinámica del universo y su espejo, que es el proceder humano… así,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Setanta/Cuchulain, héroe de naturaleza solar y lunar, golpea su pelota de plata y su dardo para señalar, en su caminar por el sendero que lo llevará a Emain Macha, no sólo su transformación de niño en adolescente a través de la alegoría del haber dejado la casa de su madre, sino la puesta en movimiento del tiempo en su incidencia en el espacio como progresión, que es la tarea heroica de activar, dar movimiento a los ciclos de lo eterno, lo permanente e inmutable de un universo simbolizado como

 

útero de la Diosa… así el ajedrez de su tío Conchubar, que no significa únicamente ese serio y pragmático “juego de estrategias para habilitar el pensamiento abstracto”, sino un alimentar la mente y la conciencia con especulaciones simbólicas toda vez que el tablero y las piezas son representación de la pluridimensionalidad del cosmos, y de la infinita combinación de las fuerzas que lo rigen, y así atender a su responsabilidad de rey como administrador de lo sagrado en su devenir naturaleza nutricia y en bienes… así Hunapú e Ixbalanqué en la cancha del Juego de Pelota de Xibalbá jugando a “restituir” los ciclos de aparición de Venus en el firmamento, para que la potencia del maíz -fuerza  cósmica vital que da ser a la realidad- quede restablecida y asegurada en los ciclos agrícolas de siembra y cosecha, que el dualismo cosmovisor del pensamiento prehispánico de lo seco y lo húmedo se equilibre y de alimento una vez que, con la victoria de los gemelos, reinstaure el ciclo de renovación vida-muerte… la aseveración de Huizinga: el juego es lo más serio del ser humano, y la de lo aventuroso de Jankélévitch, adquieren sentido también cuando al leer El Señor de los Anillos de Tolkien jugamos a restablecer el equilibrio del mundo y derrotamos la oscuridad que nos devora…

 

Juan Galván Paulin

 

Malecón de Prado Norte.

Febrero 2019