revista

manglar

arte:

“castas divinas” la estúpida y ‘necesaria’ segregación

texto:Z. el pariente incómodo de El editor.

he pasado la vida de aquí para allá, aunque por el tono de mi voz todos me clasifican como español.  que estupidez es pensar en los nacionalismos, en las segregaciones por alguna característica, aunque también entiendo que es bastante útil, práctico y que calma muchas angustias.

mi primo, el tío Editor de esta revista, me ofreció trabajo en México y decidí venir a probar suerte.  tomé un vuelo de Frankfurt a Cancún y de allí un bus que me llevó a Mérida. si lo hice así, y no fui directamente a la Ciudad de México, fue porque quería darme un paseo por una de las ciudades que he escuchado dicen “Es segura”.

Allí conocí a diferentes personas, desde vendedores en la calle hasta vendedores de su cuerpo,  en el camino platiqué con baristas, ingenieros agrónomos, comerciantes sacerdotes, señoras adineradas, empresarios, jovenzuelos, artistas, ancianos, guías de turistas, etcétera. visitar un país y no platicar con su gente es casi lo mismo que mirar fotos en Google de ese país y nada más.

Pero algo no estaba bien, me daba cuenta que yo recibía un trato especial, diferente; al principio creí que se trataba de mi rostro un poco peculiar, pero después me di cuenta que ese trato especial respondía a la idea que otros tenían de mí,  yo era el extranjero, el español, el gachupín y, por ende, me trataban diferente.

No voy a decir que en otros países no se hace esta diferenciación Pero conforme he avanzado en mi recorrido por este país se me impregna la sensación de que lo que representas es cómo eres juzgado.  aquí lo que importa es la diferencia pero no para incluir o para sumar, sino para segregar.

 

En este camino y como parte de mis nuevas labores en esta inverösímilrevista conocí a Charly Argüelles un chaval de buena vibra que resultó ser el editor de la revista manglar allá en Mérida. Platicamos un buen rato -como dicen acá- sobre la historia de una revista, su revista, que surgió como una necesidad ante la falta de espacios para publicar el arte de los jóvenes; y de pronto la cosa Se puso seria pues Charly me contó de algo que se llaman las cartas divinas especie de segregación social que surge a partir de 11 familias, hacendados quienes poseen, evidentemente, la mayor cantidad de dinero y de influencias en esta ciudad ellos controlan, me contó Charly, los pocos espacios que hay para la cultura, y si a esto sumamos que el acceso a la educación artística es básicamente privada llegamos al meollo del asunto.

La revista manglar de entrada y cabida a los artistas de contenido, más que los artistas de forma, porque muchas veces la forma está condicionada por el dinero, así que no importa el acabado de tu obra, sino lo que importa es lo que tienes que decir, qué más da si perteneces  o no a una de estas castas divinas.

Después de esta charla -con charly- no pude menos que darme cuenta que en este país la segregación, el clasismo, es el pan de todos los días.  cómo te ven te tratan, cómo hablas es importante, con quienes te relacionas dice mucho de ti, cuánto dinero tienes determina el acceso a la seguridad, a la salud, el bienestar y otras segregaciones por el estilo.

no  quiero decir que esto no pase en otros países,  pero no justifica que pase aquí. México es un país clasista porque los ciudadanos así lo deciden todos los días, porque las personas le dan valor mayor al dinero, a la apariencia y a pasar sobre el otro cueste lo que cueste, al oportunismo. esto lo he visto en ricos y pobres, morenos y blancos, gordos y flacos.  

seguramente los que lean esto me criticarán porque sólo soy un extranjero hablando de sus valores y entonces, este será un buen ejemplo de lo que acabo de escribir, dónde lo que importa no es el contenido sino quién lo dice.

 

No nos engañemos,  la globalización sólo le funciona el mercado. no somos ciudadanos globales, sólo podemos comprar un mismo producto en cualquier parte del mundo y nada más, el resto es sólo un espejismo.

 

la revista manglar e inverösímil hicieron un intercambio y podrán ver algunos artistas que participan en la revista de Mérida, sólo puedo decir que ninguno de ellos pertenece a las castas divinas, espero que este dato no desaliente su interés.

hasta pronto.

Z. Mérida, Yucatán.

PD. si ya llegaron hasta acá, porque no postean ejemplos de clasismo en sus habituales caminos. 

un proyecto de:
no_3_original.png

arte&cotidianidad año2 #2. marzo-abril. estupidez.