Fotografía. Iván Villagrana

El ritual de lo cotidiano.

Iván, el fotógrafo de la vida cotidiana.

 

“Cuando hice la primer fotografía de la niña Tarahumara, en Guachochi, Chihuahua, fue como un llamado a dirigir mis pasos a la fotografía”.  Iván Villagrana Mendoza caminaba entre las calles empedradas del poblado, detuvo su andar ya que percibió que alguien lo miraba. Volteó, cargó la cámara, puso su ojo en el visor y  apretó el botón; si él no hubiera realizado esa acción, tal vez la vida de Iván tendría otro camino, pero no el de la fotografía. La memoria de Iván quedó marcada, no sólo en sus pensamientos, a través de la fotografía los espectadores tenemos la oportunidad de que él  nos comparta su visión del mundo.

 

La ciudades grandes, poseen la condición de jalar al ciudadano a su propio ritmo, en una suerte de inmediatez e indiferencia de lo que nos rodea,  en contraste, caminar, estar en el ocio (no me refiero a redes sociales), sentarse en un parque, son actividades mundanas consideradas como pérdida de tiempo. Lo anterior no está permitido, hay que estar haciendo algo productivo. Es por ello que la mayoría de las veces nos encontramos ocupados en rutinas diarias: el trabajo, la escuela, los deberes. La vida misma se torna monótona.

Se llega a percibir que la vida diaria no tiene nada nuevo que ofrecer a menos de que Apple o Marvel lancen su próximo producto con una masiva estrategia mercadológica. Iván ha ido forjando otro tipo de viaje,  transita por los pueblos, las grandes ciudades, donde la cámara de Iván es una herramienta, “un puente para reflejar una parte de mí y de lo que está alrededor: la belleza y melancolía de mi época, de la condición humana para dejarlo plasmado en una imagen”.

Tal parece que seduce la idea de que estamos en la era digital donde tenemos acceso a mayor información, además de que la tecnología vino a facilitar la vida dándole primacía a las redes y lo virtual, en contraparte, la calle-espacio de encuentro- tiene una atmósfera de temor, inseguridad inclusive hablar con alguien que nunca hemos visto puede ser peligroso ¿cuál es la propuesta de Ivan en relación a la vida cotidiana?  “Caminamos por esta vida sin observar el mundo que nos rodea, hagamos de nuestra vida un ritual, hacia el sentido de la belleza, como la que percibe un niño, busquemos esa forma de verlo todo”.

Hay fotógrafos que se quedan encantados con los paisajes, con la arquitectura de una ciudad, con la vegetación de un bosque, pero en Iván lo que trasciende es el detalle y quizá aun más allá,  es lo que en ocasiones pasa desapercibido: una niña en la sierra Tarahumara, un adulto mayor en medio del zócalo, un grupo de hombres bailando en la banqueta… Para Iván, sus fotografías son objetos vivos, por ende, irrepetibles. No estamos ajenos a la melancolía, el dolor, la alegría y la belleza que expresan en sus miradas.  La esencia de estas fotografías mostradas en la revista está en la identificación que el espectador tiene con lo cotidiano, con su semejante. ¨Hago el retrato justo en el momento de un latido, no antes ni después, justo en el momento en que late el corazón¨.

Iván Villagrana Mendoza es Licenciado en Diseño Gráfico y Fotógrafo.  30 años de edad, nacido en Ciudad Juárez, Chihuahua. Actualmente reside en Guadalajara, Jalisco.