dolor y lágrimas

(obra y texto: el niñito zapote.) 

intervención urbana

Las lágrimas caían una tras otras sobre la mesa, una botella de mezcal dispuesta a perforar en lo más oscuro de la conciencia y un arma a la deriva de lo que dicte la noche, querer apagar el fuego de un corazón herido a puros tragos de alcohol… definitivamente resulta una mala idea.

 

Alguien debió decírselo a Macario; tal vez lo olvidó, o lo omitió. Lo que si le vino a la memoria fueron las ocurrencias de su abuelita , cuando alguna vez le dijo que se pusiera a vender sus lagañas de perro, que igual y alguien se pudiera interesar en comprárselas , porque es bien cierto todo lo que la gente cuenta :  “que untárselas en los ojos te permite ver todo aquello que a los humanos no les está permitido” y eso de andar viendo cosas raras, paranormales y de ultratumba ; igual y te deja algo de dinero aunque estés de huevón, porque eso sí, las lágrimas no te van a servir para un carajo.

 

En ese momento él se tomó un tiempo para pensar la propuesta, se rió levemente y le contestó:  ¿ quién va a querer estar viendo a puro cabrón pálido y en huesos que ni conoces? Paseándose por tu casa como un domingo cualquiera en la Alameda, traspasando los muros, sin respetar horas, haciéndose los mudos y sordos cuando les ladras, porque además son muy necios los canijos y pues molestos ni se diga, que ni tranquilo te dejan cuando te dispones a hacer tus necesidades como dios manda. ¡Qué fastidio!

 

No creo que nadie en su sano juicio quiera eso, además ese solo es un problema, de otros muchos, que creo que estoy empezando a ver. Y ya mejor ni le sigo;  porque cuando les toque ver, delante de sus miradas incrédulas y desacostumbradas, como se manifiestan: diablitos de todos los colores, seres oscuros de una aura maligna que hacen que se te enchine la piel o ya de plano aquellos que ni les entiendes, que pos nomás no les agarras forma , ¡ahí si juro que se van a espantar tanto , que al panteón van a ir a dar!;  de eso estoy seguro y también de que esta idea no va a funcionar.

 

Su abuela dejó un pequeño silencio previo a la contestación, en seguida suspiro, peló los ojos y le dijo un tanto molesta que hiciera lo que le viniera en gana, que ya buscara un trabajo formal o que mínimo no se estuviera haciendo pendejo.

 

Al poco tiempo su abuela murió, fue hasta después de su funeral,  ya encerrado en su habitación, que se pudo soltar a chillar con el alma, la tristeza y un profundo dolor en forma de imágenes y recuerdos marchitos que venían a su cabeza, al igual que un pensamiento vago que lo hacía desprenderse por un momento de la realidad y de a poco se le iba perdiendo la mirada y le faltaba el aire de tanto sollozar.

 

Luego se consoló reflexionando que había padecido muchos tipos de dolor de los que siempre había salido adelante y ahora este nuevo dolor a perdida, a muerte, mucho más profundo que otros que había sentido, no sería la excepción,

 

Posteriormente  enlistó en su mente algunos de ellos y se proyectó en ese momento, rememorando detalladamente todas las veces que llegó a sentir dolor de muelas, dolor de estómago con hambre, dolor del rechazo de su madre, dolor de una patada en los huevos, dolor a la injusticia de los pueblos, dolor a la impotencia de los muertos, dolor a la fe enmarcada en una pared, dolor al levantarse otra vez, dolor al sacrificio de sus ideales y dolor al olvido eterno… pero hasta ese preciso instante él jamás hubiera imaginado, que tiempo después un dolor más grande a todos los que había sufrido juntos, lograría quebrarlo por completo, que ese dolor iba a ser su perdición y el causante de su trágico final;

sería el del desamor, el de la infidelidad, el de la soledad.



Historia de un Perro Negro por el Niñito Zapote.

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arte&cotidianidad año2 #3. mayo-junio. dolor.